Un día azul me llegó un mensaje en blanco y negro donde aparecía impreso que un taller en la Casa de Tinta. Me gustó la oportunidad de adentrarme tras aquellas puertas, que cruzaba a menudo en busca de historias, viajes a lugares exóticos, donde era posible trasladarse en el tiempo y a otras épocas. En la que hallar ejemplares de evasión de la rutina para transformarse en otros, coetáneos o antecesores, que ofrecían su legado por suerte de las invenciones.
Pergaminos en la red
lunes, 5 de julio de 2021
"La casa de tinta"
Un día azul me llegó un mensaje en blanco y negro donde aparecía impreso que un taller en la Casa de Tinta. Me gustó la oportunidad de adentrarme tras aquellas puertas, que cruzaba a menudo en busca de historias, viajes a lugares exóticos, donde era posible trasladarse en el tiempo y a otras épocas. En la que hallar ejemplares de evasión de la rutina para transformarse en otros, coetáneos o antecesores, que ofrecían su legado por suerte de las invenciones.
lunes, 2 de noviembre de 2020
"Veintiún gramos"
A veces nos vamos de improviso
Sin esperarlo, y sorprendidos,
Sin estar preparados para ello.
Es cuando más cuesta aceptarlo.
Otras veces,
tenemos demasiado tiempo
Para hacernos a la idea
de que nos estamos yendo.
Lo vamos meditando,..
Soltando, poco a poco, vuestras caricias.
Pensando en cómo será, a partir de ahora,
una vida incorpórea.
A veces, nos vamos olvidando
De nosotros mismos
Abandonándonos,
en el rincón de un sillón,
De soledad y de abismos.
Sólo regresamos en ocasiones puntuales,
Cuando los recuerdos se conectan al
presente,
O vosotros nos besáis,
Devolviéndonos al cariño que dimos.
A veces, nos vamos perdidos
en las tinieblas de la noche oscura,
sin querernos, sin entender
qué nos está sucediendo.
Y saltamos sobre el acantilado
soñando alcanzar la serenidad
de un mar en calma,
que ahora es tempestad.
A veces, nos dicen el tiempo que nos queda,
Y el que lo cree, lo crea.
Haciéndonos enfrentar a la mas temida,
Despedida de todo lo que conocemos.
A veces, sabemos de antemano,
Que debemos irnos presto,
A un lugar desconocido para nosotros,
Del que nunca hemos querido saber nada.
Nos aferramos a vosotros,
Aunque seáis clavo ardiendo.
Con todas las fuerzas que nos restan
Mientras sujetáis la cuerda que nos une.
A veces, muchas, sentimos miedo.
Pero al llegar aquí, encontramos paz.
Amigos, familiares, que ya
trascendieron.
Os decimos:
No hay temor que merezca tal desasosiego.
A veces os aferráis demasiado a
nosotros,
Sufriendo en demasía y recíproco dolor.
Cada cual tiene su tiempo y su hora.
Dejadnos ir, con una ráfaga de viento y amor.
Nos gustaría haceros entender
Que cada cual debe tiene su propia senda,
Que no nos gustan vuestras lágrimas
eternas
Que nuestro mayor deseo es veros sonreír.
Que las flores, siguen en el jardín.
Que la cera que arde, nos indica el
camino.
Que los altares, nos aferran a los
hogares
Que ya no podemos, ni queremos, compartir.
A veces, al principio, nos intentamos
comunicar.
Cuando nos cuesta partir de vuestro lado.
Habréis notado nuestros impulsos eléctricos
y cómo cambiamos los colores del atardecer.
El amanecer nos inunda de luz
tanto como debería sorprenderos a vosotros.
Intentamos llegaros con mensajes
encriptados en canciones radiadas sin casualidad.
A veces os acariciamos mientras dormís.
Os llamamos en vuestros sueños,
donde no existe el tiempo, ni el espacio,
ni el reino de los vivos, ni el de Hades.
A veces nos vamos, sin despedirnos.
Casi siempre, vosotros queréis hacerlo.
No es un adiós, es un hasta luego.
Todos llegamos, todos llegaremos.
La vida es cambiante, ya sabéis.
Nada es tal y como creéis.
El fin es el principio,
Lo sabréis al llegar.
El cuerpo, belleza decadente,
Con el que nos presentamos al mundo.
El alma, energía inmortal,
que brilla en los ojos, esencialmente.
Sabed, que pesa 21 gramos.
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lunes, 20 de marzo de 2017
San José era un homenaje a mi abuelo, José María Martínez Lapaz. Puebla de Don Fadrique (Granada) 1909- Ibídem, 1997.
Cuando estalló la Guerra Civil se fue voluntario al frente. Siempre pensé que una de dos, o era demasiado valiente defendiendo sus convicciones o quería volver a salir del pueblo para ver mundo y vivir experiencias nuevas que contar a los nietos. Tal vez fueron ambas cosas: el riesgo que corrió fue demasiado. Estuvo tres años en Madrid, los que duró la guerra incivil. Allí coincidió con mi abuelo paterno, Fidel. ¡Sabe Dios qué vivencias compartieron! Se hicieron amigos y más tarde, el amor de sus hijos les hizo consuegros. Si ambos no hubiesen vuelto sanos y salvos, yo no estaría aquí.
Mi abuela Dora contaba que una tarde estando ella jugando con las amigas, vio pasar un apuesto soldado y todas las niñas se quedaron embobadas mirándole, porque la verdad es que era bastante apuesto. Ella soñó aquel día y despierta, casarse con él y se cumplió, tal y como decía el refrán que ella misma, con sorna, se adjudicaba: “¡Fea! Un buen mozo me desea”. Mi abuela era tan bonica…
viernes, 25 de noviembre de 2016
"El amor es libre. Hombre, venera a la mujer. No más violencia en nombre del amor"
Mujer, no debes quedarte junto a él si te insulta, si te maltrata física o sicológicamente. Si no te deja ser tú misma, tengas la edad que tengas, no lo consientas. Todos hemos venido a este mundo a ser felices y a amar y ser amados sin temor ni remordimientos. Nacemos solos, moriremos solos. En el camino nos vamos encontrando con almas gemelas, amantes, compañeros, compañeras, da igual la relación que decidas, hombre o mujer, nadie debería elegir por ti. Todo ésto se aplica al sexo contrario, porque la violencia no se justifica en ningún caso, pero en las estadísticas, las mujeres salen perdiendo vidas...
martes, 8 de marzo de 2016
"Soy la mujer de mi vida, no vuelvas a equivocarte"
Una vez que la tengo delante, la voy a diseccionar:
NO, adverbio de negación.
ERES, tercera persona del singular del verbo Ser.
LA, artículo determinado femenino singular.
MUJER, sustantivo femenino. Persona del sexo femenino.
DE, preposición. Denota posesión o pertenencia.
MI, adjetivo posesivo.
VIDA, sustantivo femenino. Fuerza o actividad esencial mediante la que obra el ser que la posee.
Fotografía: Ana Rosillo.
miércoles, 20 de enero de 2016
"Vencer al tiempo"
hoy agradezco, en hora,
jueves, 17 de septiembre de 2015
"Cuando me vaya"
del tiempo que perdimos en lamentos.
Cuando me vaya, querrás amarme,
como humo en el aire.
Amor, será tarde.
Cuando me vaya entenderás,
que éramos el uno para el otro,
el otro para el uno.
Pero ya no habrá forma de darse.
Que podríamos habernos amado,
en cada laberinto de la mente,
en cada realidad de la fantasía,
en cada recodo del deseo.
En aquel sueño hecho trizas.
En la caricia de la desilusión.
En la profundidad de las miradas
y en cada letra de este verso.
En cada beso que le di al aire,
en cada segundo que robé al tiempo.
En cada viento que hice palabra,
y en cada lágrima, sí, en cada lágrima.
Es tan sutil el susurro del destino, que,
de que realmente me amabas
sólo te darás cuenta, amor,
cuando me vaya.
Ana Rosillo
Granada, poema escrito entre junio y septiembre, pausado y saboreado, como el verano al despedirse.
Becqueriana, sí, como un otoño en desamor, porque amo el estío.